
Fui a buscar las frutillas que había en la heladera, me las traje para comer mientras escribiera en "la chinidad..." lo que se me había ocurrido un rato antes.
Sigo comiendo frutillas, pero lo que se me había ocurrido ya no lo quiero escribir. Lo pienso y ya no me dan ganas de escribirlo. Hace un rato tenía ganas de escribir, pero corté para ir a ver dónde andaba Camilo. A ese gato lo amo y, a veces, lo quiero matar.
Yo también, a veces me amo y a veces me quiero matar. Como a mi gato. Seré mi gato?
Ahora, la luz es amarilla, casi roja, como las frutillas.
R
No hay comentarios:
Publicar un comentario