lunes, 25 de febrero de 2008

hija de la luna


Hubo eclipse de luna. Fue blanca, roja y negra. Murió, reapareció, me heló y me calcinó. Cuando se entibió, como tantas veces, dijo que se quedaba con nosotros.

Con las primeras lunas del verano, sin avisar, como siempre, mi amado Camilo se antojó y se fue. Fue más libre que yo, me amaba y porque me amaba no volvió.

En otros mundos hay lunas azules. En sus eclipses se ponen rosadas como pomelos, violetas y verdes.

En algunos de esos mundos los gatos tienen ojos como las lunas y sus eclipses. Viajan, como todos los gatos. De planeta en planeta como buenos gatos extra terrestres.

Uno de ellos... una de ellos se aporteñó y ya nos amamos. Luna está en casa.

R

1 comentario:

verborrea dijo...

Que bello R. feliz por vos que tu luna llego.
besos